El Maestro

“Soy un mensajero entregando la sabiduría de los sabios de los Himalayas de mi tradición. Mi labor consiste en presentaros al Maestro que está en vosotros”


Cuando le pidió a su Gurudeva consejo acerca de su viaje a Occidente, su Maestro le contestó:

“Liberarse de todo miedo es el primer mensaje de los sabios de los Himalayas. El segundo mensaje es darse cuenta de la Realidad interior. Sé espontáneo y conviértete en un instrumento para enseñar espiritualidad sin ninguna confusión con religión o cultura. Todas las prácticas espirituales deben confirmarse científicamente, si la ciencia tiene la capacidad para hacerlo. Que la Providencia te guíe”.


Swamiji siguió las instrucciones de su Maestro, ofreciendo su conocimiento y su sabiduría a Occidente, con amor, abundancia de energía e infinita paciencia, se dedicó sin sombra de egoísmo a ayudar a miles de estudiantes a vivir con habilidad en el mundo y al mismo tiempo les enseñó a girar su mente hacia dentro a través de la meditación. Sus enseñanzas combinan la espiritualidad oriental con las terapias occidentales modernas. Aunque tuvo un contacto intenso con pensadores religiosos y un amplio conocimiento de las tradiciones espirituales del mundo entero, Swamiji no enseñó ninguna doctrina religiosa en particular. Era un libre pensador, guiado por su propia experiencia y sabiduría interior y animó a sus estudiantes a hacer lo mismo. El profundo amor de Swamiji por su antigua tradición espiritual se reflejó en su vida y en su labor. Durante casi treinta años dio conferencias en el mundo entero en monasterios, iglesias, universidades y escuelas de medicina. Podía ser severo y filosófico, pero tenía un vivo sentido del humor y bromeaba a menudo. Por encima de todo era eminentemente práctico. La gente venía a verle esperando recibir alguna enseñanza esotérica que los transformara por arte de magia, y él lo que siempre les enseñaba era a sentarse erguidos, a comer y respirar correctamente y a conseguir que su vida fuera menos estresante. “Empezad donde estéis”, les decía, “Sed pacientes y avanzad a base de practicar sistemáticamente”.

Podía citar pasajes sublimes de las antiguas Escrituras, pero la mayor parte de las veces simplemente le recordaba a la gente:

“ No sois vuestro cuerpo, ni vuestros sentidos, ni vuestras emociones o pensamientos. Sois una ola de lo Eterno e Inmortal. Daos cuenta de esto. No os preocupéis. Sed felices en todas las circunstancias. Dad. Amad a todos. No excluyáis a nadie. La vida es como una procesión que se precipita por un camino estrecho. Tan sólo encontrad vuestro camino y pasad”.

Su consideración no sectaria y universal de la vida y las Enseñanzasque impartió era aceptada por todas las comunidades religiosas de distinta fe, haciendo de él una fuerza de unión entre Oriente y Occidente.

Filantropo

Como firme creyente en el valor de la educación. Swamiji ofreció innumerables becas a estudiantes pobres que lo merecían. Ayudó a muchos estudiantes para que tuvieran la oportunidad de seguir estudios superiores en el extranjero.

Estableció un fondo del cual muchos estudiantes recibieron becas para realizar estudios universitarios. Construyó y fomentó una universidad de ciencias cerca de Lansdowne en los Himalayas. También fundó una biblioteca para la Universidad Garhwal en Lansdowne.

Swamiji inició muchas otras labores de solidaridad en la India y en el Nepal, incluyendo escuelas, enfermerías, un dispensario gratuito para leprosos en Kampun y, KHEL, una organización que provee educación y alimento para los niños de familias afectadas por la lepra.

El 20 de octubre de l991 un terrible terremoto sacudió las estribaciones de los Himalayas, incluyendo los distritos de Uttarkashi y Chamoli, que fueron los más afectados. Murieron cientos de personas, decenas de miles perdieron sus casas y se produjeron grandes deslizamientos de tierra. Al principio las víctimas recibieron mucha ayuda gubernamental. De forma trágica, sin embargo, estos esfuerzos no tardaron en ser frenados por formalidades burocráticas y políticas. El número de muertos aumentaba y cientos de miles de personas no tenían ni comida, ni agua, ni cuidados médicos, ni ropa, ni donde resguardarse del intenso frío.

Swamiji se esforzó activamente para proporcionar alivio. Llamó a todas las puertas posibles para asegurar la ayuda adecuada y la rehabilitación de las víctimas. Como resultado de sus esfuerzos, el gobierno central le dio su apoyo más firme.

En reconocimiento a su servicio desinteresado en la India, en los Estados Unidos y en el mundo entero, Swamiji recibió premios y honores. En l977 se le honró con el Premio Martín Buber por su servicio a la humanidad; en l982 recibió el premio de la Gandhi Comunity. Ya en l986 Swami Rama era reconocido ampliamente como una destacada figura internacional y el Centro para el Diálogo soviético-americano le invitó a participar como delegado en una conferencia internacional de líderes religiosos que iba de Moscú a Leningrado, Kiev y Varsovia para promocionar las enseñanzas de paz interior como una expresión de paz a escala mundial. En l988 se le otorgó el Premio Shiromani por su servicio a la humanidad.

Era miembro de la International Platform Association, de la Asociación Internacional de Escritores, de Oxford y de la Sociedad de Poesía en la India. También la Sociedad de Poesía de Chicago le honró. Recibió el Premio Jawaharlal Nehru del Instituto NRI en Londres. En l990 fue nombrado Doctor Honoris Causa en Sabiduría Divina por el New Seminary.

Swami Rama fue también incluido en Who’s Who de la Sociedad de Autores y Escritores, en el Who’s Who de los Logros Humanos y en el Who’s Who de los Intelectuales Internacionales.

   
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