RETRATO DE UN MAESTRO DE LOS HIMALAYAS: SWAMI RAMA

"Es Uno y el Mismo que sonríe en todas las caras. Amándolo amas a todos y no excluyes a nadie."

La Tradición


La tradición de Swamiji es una continuidad ininterrumpida durante más de cinco mil años de Maestros de los Himalayas. Las Escrituras de su tradición son los Vedas, las Escrituras espirituales más antiguas en la biblioteca de la humanidad. Las Enseñanzas se transmitieron oralmente al principio. Cada Maestro pasaba el Conocimiento, de forma directa, a aquellos estudiantes de sus estudiantes que estaban preparados. Según esta tradición, el yoga abarca todas las filosofías y prácticas que fueron seguidas alguna vez por los grandes Maestros, no sólo los Maestros de los Himalayas, sino también los del Judaísmo, Cristianismo, Budismo, Zen y Sufismo.


Nacido en Uttar Pradesh, en una familia de Brahmines cultos, Swamiji fue educado desde la niñez por su Maestro, un hombre santo y gran yogui del Bengal, que vivía en las estribaciones de los Himalayas. Se le conocía como Bengali Baba, o simplemente Babaji. Babaji era un yogui de infinita sabiduría y uno de los Maestros más grandes de los Himalayas. El propósito de la vida de Babaji era iluminar a aquéllos que estaban preparados y amar, proteger y guiar a aquellos que todavía se estaban preparando. Si alguien lo recuerda en tiempo de dificultad, siempre ayuda. Hariakhan Baba y el Maestro de Swamiji eran discípulos del mismo yogui que vivía en el Tíbet. Incluso hoy día, en Nepal, la gente de Nainital y Almora cuenta historias acerca de estos dos grandes sabios y sus increíbles poderes para curar y realizar milagros espirituales.

Yogui

El Maestro de Swamiji quería que éste aprendiera los múltiples métodos y técnicas distintas de yoga. Desde su niñez Swamiji practicó las diversas disciplinas de ciencia y filosofía yoga en los monasterios tradicionales de los Himalayas. De l938 a 1944 enseñó las Escrituras hindú y budista en varios monasterios, luego su Maestro lo envió a muchos otros sabios, yoguis, discípulos y swamis de los Himalayas y de otros lugares. Todos ellos también habían desarrollado y expandido sus capacidades hasta niveles aparentemente milagrosos. Durante toda su niñez y adolescencia vivió y viajó con los santos, yoguis y fakires de Garhwal, Kumaon, el valle de Kangra, Cachemira, Ladakh y Tíbet, con retiros ocasionales en otras partes de la India. Estudió intensamente con muchos Maestros espirituales como Maharshi Raman, Sri Aurobindo, Anandamoyee May y Rabindranath Tagore. Durante este período, tanto los santos como los habitantes de los pueblos lo llamaban Bhole Prabhu o Bhole Baba.

Cuando cumplió 21 años, Swamiji viajó al Tíbet para visitar al Maestro de su Maestro y aprender ciertas prácticas muy avanzadas, como la técnica de parakaya pravesha. Esta es la habilidad de dejar voluntariamente el cuerpo y entrar en el cuerpo de otra persona y luego volver a entrar en el propio. También aprendió algunos métodos de ciencia solar, tantra y Sri Vidya, con el Maestro de su Maestro.

En su libro Vivir con los Maestros de los Himalayas, describe sus primeras experiencias:

“Para mí los Himalayas son mis padres espirituales y vivir allí era como vivir en los brazos de una madre. Me crié en su entorno natural y me inspiraron para vivir un estilo particular de vida..... El amor que recibí de los Maestros es como las nieves perennes que forman los glaciares plateados de los Himalayas y luego se funden en miles de arroyos.... Cada aliento de mi vida estaba enriquecido con experiencias espirituales que para otros pueden ser difíciles de comprender....”“Siendo muy joven me senté al pie del Monte Kailasa y bebí las aguas heladas del lago Manasarovar. A menudo cocinaba las verduras y raíces que la Madre Naturaleza hacía crecer en Gangohi y Kedarnath. Vivir en las cuevas de los Himalayas era muy agradable, y cuando estaba allí, tenía la costumbre de caminar por las montañas durante el día, tomando notas de forma casual, volviendo a mi cueva al caer la noche. Mi diario está lleno de descripciones de mis experiencias con los sabios, yoguis y otros Maestros espirituales de los Himalayas”.


“ Estas montañas fueron mi terreno de juego. Eran las grandes praderas de césped extendidas como si la Madre Naturaleza se hubiera ocupado personalmente de ellas para que sus hijos que vivían en los valles pudieran ser felices, alegres y conscientes del propósito de la vida.


Es allí donde se puede llegar a entender que en la vida no hay lugar para la tristeza, desde la más pequeña brizna de hierba hasta los picos más altos de las montañas”.

A la temprana edad de veinticuatro años llegó a ser Shankaracharya de Karvirpitham en el sur de la India, sucediendo al Dr. Kurtkoti en la posición espiritual más elevada de la India. Se le conocía como Sadashiva Bharati en todo el centro y sur de la India. Tuvo entonces un tremendo impacto sobre las costumbres espirituales de aquellos tiempos. Eliminó formalidades y rituales inútiles, hizo posible que todos los sectores sociales rezaran en los templos y favoreció la preparación de las mujeres para la meditación. En 1952 renunció a la dignidad y prestigio de tan alto cargo, para volver a los Himalayas e intensificar sus prácticas de meditación en los monasterios.

En la tradición de Swamiji se le pide al estudiante que cumpla el requisito de pasar cierto tiempo en la soledad de una cueva. Él vivió once meses en una cueva muy pequeña, sin ver a nadie y sin salir de ella. Se le dejaba la comida en la entrada y para la limpieza corporal hacia vigorosas prácticas de pranayama. Tan sólo un puntito de luz le llegaba a través de un agujero en el techo de la cueva. ¡No había nada que hacer excepto aprender a meditar!. Cuando salió de la cueva tuvo cierta dificultad en volver a ajustarse al mundo exterior.

Después de completar esta práctica muy intensa de once meses de meditación y pranayama, en total aislamiento, salió con la determinación de servir a la humanidad, particularmente llevando las Enseñanzas de Oriente a Occidente y dedicar su vida a la unificación de la ciencia y la espiritualidad. Su Maestro le sugirió que podía ayudar a acercar la ciencia oriental y occidental mediante el trabajo con psicólogos y médicos que estudiaban los fenómenos mentales y físicos.

“La voz del silencio canta para mi y esta música es el eco de la armonía interior de la humanidad y del universo. Estos sonidos ¡cuan maravillosamente llenos están de vida, de variedad y de emoción verdadera!. La música que llega del exterior no es sino un pálido eco de esta armonía interior. Cuando uno aprende a tener oído para oír, entonces oye la música de la eternidad.

Desde el horizonte lejano más allá del mundo, a menudo llega la voz sosegada y me recuerda que el Espíritu interior es la Unica Realidad y que la Realización de este Espíritu es el secreto de la vida. Medita, medita, medita.”

“Cuando todo tu ser está saturado de pies a cabeza con la idea de amar, entonces cada poro de tu cuerpo se despierta a la conciencia cósmica.

En mi experiencia, una y otra vez he estado fusionado con el misterio del amor y nunca he podido explicar lo que era”.

“El gran don del silencio vale mucho más que todas las palabras dichas por el ser humano”.

 

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